jueves, 19 de mayo de 2011

Premio para TE ESTABA ESPERANDO.


El texto resultó uno de los cinco finalistas del Proyecto 34°S / teatro en traslación - Intercambio artístico: África - Latinoamérica. La obra será publicada en su versión traducida, en ingles, conjuntamente con las otras 4 obras argentinas finalistas, en un volumen que será distribuido en Sudáfrica. Proyecto 34°S fue nominado en la categoría 'Institución' por los Premios Teatro del Mundo, premios administrados por el Centro Cultural Ricardo Rojas y la Universidad de Buenos Aires.

domingo, 17 de abril de 2011

LAS ACTRICES Y LA LEALTAD

Un proceso creativo es a mí entender, un sumario inacabable de pactos. Cada día que pasa, uno debe renovarlos, primero sostener los pactos con uno mismo, luego los que nacen con el proyecto, y por supuesto, aquellos que se generan con el resto del equipo que está formando parte del convite teatral.

La lealtad es el valor vinculado con el compromiso hacia otros. Tiene que ver con la evolución y con entender, apoyar y defender el tejido que se va armando subrepticiamente.

Las encargadas de ir abriendo las puertas, las actrices que salvaguardan las llaves del futuro resultado, son Graciela Balletti, Jimena Civelli, Checha Amorosi, y Karen Reale. Son estas cuatro amorosas actrices, quien denodadamente, han prestado sus paciencias a mis planes.

Los ensayos arrancaron en febrero del 2010. En Te estaba esperando, hay que esperar. Eso lo entendimos de movida. Esperarnos entre nosotrxs y esperar a que todo vaya madurando. Para abordar con hondura dramática este texto, es necesario la pausa, el mirar desde otros ángulos, el aprender a sentir íntimamente los latidos de la obra.

Las piezas teatrales tienen un alma y tienen poder. A veces te dominan y hasta que te das cuenta, pasa un tiempo. También en algunos procesos ocurre que otras realidades paralelas se imponen, y uno debe colocarse a consideración de la intuición, que va dictaminando el curso de los acontecimientos que rodean el propósito.

Me gusta mucho comprender que va sucediendo con la obra, esperarla y que me sorprenda como lo hace día a día, alimentar su identidad y crecer con ella y con mis actrices. Digo “mis” por que yo las elegí. No por que me pertenezcan. Entiendo que se han ganado a fuerza de lealtad y permanencia, un lugar privilegiado en las filas de mi teatro. Las 4 aman lo que hacen. Cada una con sus particularidades, con sus fortalezas y con su fragilidad, han sabido palear, los arrebatos de un texto antojadizo y enérgico.

Te estaba esperando es una obra con estrella. Tiene luz propia.

LA GENESIS DE LA IDEA


Fue en el invierno del 2009 cuando apareció en mi cabeza la idea de escribir la obra. Estaba sentado frente a la barra de un bar, tomando la tercera botella de vino espumante con mi hermano Gastón, cuando de pronto alcé mi cabeza en dirección a un cartel que me llamó la atención. El cartel de chapa decía: “Los estábamos esperando”. Me quedé un rato reflexionando sobre la frase, le hice caso a mi intuición y le prometí a mi hermano escribir una obra que hablase sobre el arte de esperar.

Esperar ha sido una constante en mi vida, y estoy seguro que en la vida de toda la gente que me ha rodeado en estos últimos años. Nunca tuve enemistad con la idea de esperar, no me disgusta. He aprendido que las cosas ocurren cuando deben ocurrir. Cuando la vida te da el visto bueno.

Esperar tiene que ver con aprender la paciencia y la sabiduría. Esperamos tantas cosas… cosas pequeñas y cosas que imaginamos enormes y no lo son tanto. Esperamos y buscamos vivir bien, aunque en el fondo sepamos que nos espera la muerte. También esperamos al amor y cuando por fin lo tenemos, esperamos saber que hacer con él.

A la hora de sentarme a escribir, apareció en mi imaginario la figura de La Nana. Esta presencia que se impuso, está relacionada con la idea de que muchas mujeres me cuidaron cuando era un niño. Muchas Nanas custodiaron mi vida, velaron por mi integridad. A muchas de ellas aún recuerdo con fieles detalles, viven conmigo cada día, a otras, mi memoria injusta ha perdido en el camino.

Esta obra es un homenaje para esas mujeres que con las horas se vuelven madres sustitutas, mujeres que te cuidan con esmero y ahínco, que abren sus corazones y te cobijan, que te apartan de los peligros, que te planchan el guardapolvo, te curan las heridas de las rodillas y te hacen buñuelos con azúcar para que los disfrutes con la merienda. Este documento teatral, caprichoso y de carácter voluble, está escrito para esas heroínas anónimas y calladas, señoras con voces que raras veces se hacen oír, amigas de las penas, que con sus mejores sonrisas me ayudaron a crecer, a ser quien soy.

* Dedico TE ESTABA ESPERANDO a la memoria de Marieta, mi Nana preferida.